Los cipreses le dan su nombre al Santuario. Su gran relevancia es que se consideran un “relicto” de Ciprés de la Cordillera (Austrocedrus chilensis), con algunos de los ejemplares más longevos del país, de más de 1.500 años. Están ubicados al llegar a las cumbres (entre los 1.700 y 2.400 msnm) donde conviven con el vuelo de los cóndores.
“Relictos” se les llama a las comunidades vegetales que van quedando en un lugar que fue cambiando. Estos cipreses serían los testigos de un cambio del clima y la vegetación asociada. Hace siglos su hábitat se habría extendido desde Aysén hasta la zona centro-norte del país. Hoy, estos cipreses de la Serranía de El Asiento son los ubicados más al norte de Chile.
Su valor es que son considerados como un registro histórico de largos años, a través de sus anillos de crecimiento. Que han servido para reconstruir el clima del pasado, desde grandes sequías a congelamientos, como lo relata el biólogo Carlos Le Quesne. Ver aquí. (Documento Le Quesne).



